Tenéis un problema para la IA. Pero ¿cómo se convierte en un proyecto?
Sabéis que hay un problema. Un proceso consume demasiado tiempo, la información está repartida entre documentos, cada campaña obliga a repetir el mismo trabajo o la formación del equipo no consigue adaptarse a cada persona.
También sospecháis que la IA podría ayudar.
Lo difícil viene después.
Nadie dentro de la organización tiene claro cómo convertir ese problema en un proyecto. No sabéis si necesitáis un agente, una automatización, una base de conocimiento, una integración entre herramientas o algo completamente distinto. Tampoco sabéis qué información habría que preparar, cuánto debería costar ni cómo comprobar que la solución funciona.
Y llamar a una gran consultora cuando todavía no sois capaces de escribir el briefing da cierto vértigo. Parece que antes de pedir ayuda ya tendríais que conocer la solución.
Para eso está Officer K.
No necesitáis saber cómo se construye
Podéis llegar con una idea precisa o con una explicación mucho más sencilla:
- “Tenemos toda esta información, pero nadie encuentra nada.”
- “Cada semana hacemos este informe a mano.”
- “Queremos formar a cientos de personas, pero cada una necesita cosas distintas.”
- “Producimos tantas versiones que el equipo ya no da abasto.”
No hace falta convertirlo previamente en un proyecto técnico. Nos sentamos con las personas que conocen el trabajo, observamos cómo se hace hoy y ayudamos a formular las preguntas adecuadas.
Qué información entra. Quién la utiliza. Qué reglas se siguen. Qué decisiones requieren criterio. Qué excepciones aparecen. Qué resultado sería realmente útil.
A partir de ahí damos forma al proyecto.
Del problema al sistema
Nuestro trabajo comienza en el espacio que suele quedar sin cubrir entre la necesidad de negocio y la solución técnica.
Primero reconstruimos el proceso real. No el que aparece en un diagrama antiguo, sino el que ocurre cada día entre documentos, hojas de cálculo, correos, herramientas y conversaciones.
Después identificamos qué partes puede asumir un sistema, dónde debe intervenir una persona y cómo comprobar cada resultado. Elegimos los modelos, herramientas e integraciones que mejor encajan y construimos una primera versión utilizando información y casos reales de la organización.
Esa primera versión permite comprobar rápidamente si la idea funciona, qué debe corregirse y hasta dónde merece la pena ampliarla.
Officer K puede acompañar todo el recorrido: entender el problema, definir la solución, construirla, probarla con el equipo y enseñar a utilizarla.
No vendéis IA dentro de vuestra empresa
Una persona de marketing, operaciones, recursos humanos o dirección conoce perfectamente su trabajo. No tiene por qué conocer las diferencias entre modelos, agentes, RAG, automatizaciones o arquitecturas de datos.
Su responsabilidad es explicar qué necesita mejorar. La nuestra es traducir esa necesidad en una solución viable y dirigir su construcción.
En el Caso 014, el cliente no pidió un sistema de generación, validación y regeneración automática. Necesitaba producir 900 imágenes coherentes a partir de fotografías muy desiguales de 300 joyas sin revisar cada resultado manualmente.
Nosotros definimos el proceso, seleccionamos las herramientas, establecimos las reglas y construimos las comprobaciones. El trabajo manual se redujo cerca de un 90 %.
El mismo método puede aplicarse a un catálogo, un cerebro interno que consulta la documentación de la empresa, una herramienta que forma a los empleados o un proceso que conecta información y decisiones entre varios departamentos.
Traednos el problema
No necesitáis un briefing técnico ni haber elegido una herramienta.
Podéis enseñarnos el Excel, los documentos, la carpeta, los correos o el proceso que os está causando problemas. Nosotros os ayudamos a entender qué se puede hacer, por dónde conviene empezar y cómo convertirlo en una solución real.
Abrid un caso aunque todavía no sepáis cómo llamarlo.
¿Preferís la versión sin estilos? Está disponible en teneis-un-problema-para-la-ia.md.